QUIZÁ PODRÍA meter también a Gide o a Proust o a Pessoa como ejemplos de identidades gaseosas, si bien obsérvese que los tres son la antítesis de lo masculino. En el momento en que te liberas de lo macho, el yo se vuelve mucho más flexible, ya no necesita repetirse, ¿pues qué es una identidad sólida, sino una repetición incesante? ¿Pensaría en esto Coleridge en su teoría del artista andrógino? Mientras el artista-hombre quiere liberarse de la carga del yo, la artista-mujer quiere acceder a él, pues la mujer ha sido a lo largo de la historia una persona-sin-yo, una persona que está supeditada al yo del hombre. Pero el acceso al yo solo es creativo si lo desmasculinizas y lo conviertes en multiyo ⇒si adelgazas o destruyes la ficción de la identidad.